¡Hola! Bienvenidos a nuestra casa amigos de Tolkien
Deseamos darles la más cordial bienvenida a nuestro sitio Web, a los viejos amigos y a los nuevos que esperamos ir conociendo por este medio. Este espacio es el fruto del sueño y el esfuerzo de un grupo de entusiastas de la obra de John Ronald Reuel Tolkien, quienes hemos venido trabajando desde el 2004 en la aventura de crear un “pedacito de la Tierra Media” en Costa Rica.
El pasado Sábado 13 de Junio se celebró el Concilio de Arda, o lo que es lo mismo, la asamblea general ordinaria de la Asociación Cultural Tolkien de Costa Rica. En dicha asamblea se hizo un repaso sobre la labor desempeñada por las anteriores directivas hasta la fecha. Así mismo se realizaron las votaciones para definir a la nueva Comunidad del Anillo (junta directiva) que tomará las riendas de la asociación. Los asistentes a la asamblea ejercieron su derecho al sufragio tal y como dictan los estatutos.
Se cuenta en la Ainulindalë que Aulë creó a los Siete Padres de los Enanos durante la Edad de los Árboles, pues anhelaba ver a los Hijos de Ilúvatar para instruirlos en el dominio de las sustancias que componen el mundo. Los hizo fuertes como la piedra y les enseñó la lengua secreta que siempre hablaban entre ellos y que a nadie enseñaban, el Khuzdûl. Sin embargo, estos seres no tenían voluntad propia pues Aulë no tenía la capacidad de dar vida a sus creaciones. Eru Ilúvatar se enteró de esto y viendo que la intención de Aulë era buena, adoptó a los Enanos como sus propios hijos y les dio vida, con la condición de que durmieran bajo las montañas hasta el despertar de los Primeros Nacidos.
Los relatos de J.R.R. Tolkien son un conjunto de amplias historias épicas llenas de valor y esperanza, cuyo eje central es la eterna lucha entre el bien y el mal. Pero, ¿qué es el mal? Para entender la obra de Tolkien vale la pena detenernos un poco para analizar cómo el Profesor define un concepto tan esencial pero al mismo tiempo tan difícil de comprender por los seres humanos a lo largo de la historia. En este análisis descubriremos la visión de un hombre testigo de los horrores de su tiempo, pero a la vez, marcado por una profunda fe que lo aferraría a una constante esperanza más allá del horizonte.
A lo largo de la historia de Tierra Media sólo una fortaleza oscura logró simbolizar el poderío máximo de las sombras, infundiendo terror en los corazones de hombres y elfos por igual, y retando la supremacía de los propios Señores de Occidente. Esta era la Prisión de Hierro de Melkor, la poderosa y terrible Angband.
También llamados Valaraukar (singular Valarauko) que significa Demonio de Poder en Quenya, y Llama de Udûn, significa que es un Servidor de Morgoth. Los Balrogs eran Maiar, espíritus nacidos del pensamiento de Iluvátar y de menor Jerarquía que los Valar, que fueron corrompidos por Melkor en los primeros años de las Edades de los árboles, pasando a formar parte de sus servidores más podeerosos. En los primeros escritos de J.R.R. Tolkien existía un gran número de Balrogs que formaban verdaderas legiones. Pero después decidió que el número de Balrogs debía ser reducido, escribiendo incluso una nota según la cual nunca debieron existir más de siete Balrogs.
Tras haber escrito las últimas líneas de El Señor de los Anillos, J.R.R. Tolkien cerró las puertas del mundo de los elfos, enanos, orcos, hobbits, magos y hombres que él mismo había creado, y solamente un autor, Nick Perumov, fue capaz de encontrar el eslabón perdido al misterioso y frágil mundo de la Tierra Media.

