También llamados Valaraukar (singular Valarauko) que significa Demonio de Poder en Quenya, y Llama de Udûn, significa que es un Servidor de Morgoth. Los Balrogs eran Maiar, espíritus nacidos del pensamiento de Iluvátar y de menor Jerarquía que los Valar, que fueron corrompidos por Melkor en los primeros años de las Edades de los árboles, pasando a formar parte de sus servidores más podeerosos. En los primeros escritos de J.R.R. Tolkien existía un gran número de Balrogs que formaban verdaderas legiones. Pero después decidió que el número de Balrogs debía ser reducido, escribiendo incluso una nota según la cual nunca debieron existir más de siete Balrogs.
Las arañas siempre han tenido un importante lugar en la obra de Tolkien, prueba de ello es que en sus tres libros principales (El Hobbit, El Señor de los Anillos y El Silmarillion) aparecen arañas como uno de los más grandes terrores de la oscuridad, que no son gobernadas por nadie y que actúan a su libre antojo. Este hecho se puede deber a una experiencia traumática que Tolkien tuvo en su infancia temprana, cuando fue picado por una araña en el pie y estuvo en cama enfermo.
Los Licántropos son espíritus de origen desconocido, que llegaron a Beleriand en la Primera Edad del Sol y adoptaron forma de lobos por medio de brujería, siendo terribles siervos de Morgoth que tenían la capacidad del habla. Durante las Guerras de Beleriand y bajo el mando de Sauron atacaron y tomaron la fortaleza élfica de Minas Tirith en Tol Sirion en el 457 de la Primera Edad; llamándose desde entonces Tol-in-Gaurhoth, “la Isla de los Licántropos”.
Los Ents son una raza ficticia del mundo de J.R.R. Tolkien, que presentan características mucho más humanizadas que los árboles parlantes de las diferentes leyendas del mundo. De hecho, la palabra Ent es un término casi exclusivamente ligado a Tolkien y no se recuerda su utilización en otras ocasiones. Al parecer es una derivación del Anglosajón “enta” que significa “gigante”. También llamados Onodrim en Quenya y Enyd en Sindarin.
Estos reptiles son los sirvientes más temidos del Señor Oscuro, Morgoth. Los dragones son reptiles enormes, con gran fuerza e intelecto superior, pues sus cuerpos están habirados por maléficos espíritus. La hechicería es una de sus armas, como el Hechizo del Dragón: una confusión que afecta a quien mira los ojos de la criatura. Tienen un gran sentido del olfato y son capaces de dormir con un ojo entornado, por lo que es difícil sorprenderlos aún cuando supuestamente están descansando. Los dragones permanecieron siempre bajo las órdenes de Morgoth, que los había criado y mejorado.

Este mes lo dedicamos a los Trolls, seres poderosos, enormes y un tanto brutos. Poderosas armas de guerra tanto para Melkor como para Sauron. Intentaremos dilucidar su creación y evolución a través de las diferentes edades. Espero que lo disfruten y no se pierdan el próximo mes información sobre los Ents.

Las Grandes Águilas de la obra de Tolkien surgen como consecuencia del canto de Manwë y Yavanna, en el inicio de Arda, y son animales (kelvar) que podrían estar habitados por espíritus venidos de lejos. Según se dice, los Valar les enseñaron a hablar y las enviaron a Tierra Media como espías para vigilar a Morgoth. Sin embargo, las Águilas no son aves bondadosas, algunas son cobardes y crueles. Pero la raza ancestral de las montañas del norte era la más grande de todas: altivas y fuertes, y de noble corazón, sin temor a los trasgos.

Siempre que se piensa en caballos en la obra de Tolkien, se piensa en los Jinetes de Rohan. Pero ¿Cuál es el origen de sus fabulosos corceles? En los libros no se encuentra ninguna referencia concreta que pueda dar respuesta a esa pregunta. Sin embargo, en El Silmarillion se menciona a Nahar, el caballo del Valar Oromë, como el primero de estos animales que vino a Arda, siendo el más poderoso y el más bello de esta raza, con cascos dorados y el manto blanco de día y plateado de noche.
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